Una campaña de videos de Plena inclusión denuncia los prejuicios que sufren las personas con discapacidad intelectual en su día a día

lena inclusión España lanza en sus redes sociales la campaña ‘No decidas por mí’, una iniciativa de sensibilización que, mediante situaciones de la vida cotidiana en las que las personas con discapacidad intelectual y del desarrollo aparecen invisibilizadas o minusvaloradas, hace reflexionar sobre las barreras que suponen los prejuicios y sesgos en el ejercicio de los derechos fundamentales para más de 400.000 personas con discapacidad intelectual y del desarrollo.

Bajo el hashtag #NoDecidasPorMí, la campaña pone el foco en que muchas vulneraciones de derechos no provienen de las leyes, sino de actitudes cotidianas de infantilización, invisibilización o paternalismo que cuestionan la capacidad de decisión de estas personas o hablan en su nombre sin escuchar su voz.

La iniciativa parte de una idea central: el problema no es la discapacidad, sino la mirada que la reduce. A través de cuatro piezas audiovisuales, se muestran situaciones habituales en la vida diaria en las que otras personas hurtan la palabra de una persona con discapacidad intelectual, toman decisiones en su lugar o ponen en duda aspectos esenciales de su proyecto de vida.

“Cuando hablas por mí, decides por mí o dudas de mis derechos, el prejuicio no está en mí: está en tu mirada” es el mensaje central de una propuesta que invita a reflexionar sobre las barreras invisibles que aún persisten en nuestra sociedad.

Para Enrique Galván, director de Plena inclusión España, «la propuesta evita señalar culpables y apuesta por una mirada pedagógica y constructiva. Su objetivo no es generar confrontación, sino promover un cambio cultural basado en el respeto, la igualdad y el reconocimiento de las capacidades de cada persona».

Los prejuicio también excluyen

La campaña recuerda que las personas con discapacidad intelectual y del desarrollo son sujetos de pleno derecho, tal y como reconoce la Convención de Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad y la propia Constitución Española. Estas ciudadanas y ciudadanos tienen todo el derecho a decidir sobre su vida, trabajar, vivir de forma independiente, formar una pareja, crear una familia y participar plenamente en su comunidad, como cualquier otro miembro.

Sin embargo, la realidad contra la que chocan cada día es que les toca enfrentarse a estereotipos que limitan estas oportunidades. Entre ellos destacan la infantilización, que las trata como si fueran menores permanentes; el paternalismo, que justifica decisiones tomadas sin contar con su opinión; su no visibilidad, que antepone la discapacidad a la persona; y la desconfianza sobre sus capacidades para desarrollar una vida autónoma.

Aunque estas actitudes suelen expresarse sin mala intención, tienen consecuencias reales. Reducen las oportunidades de participación, limitan la autonomía personal y perpetúan dinámicas de exclusión social.

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